Andrea López

Andrea López

Articulista y asesora de lactancia

23 de noviembre de 2021

“Los riesgos de no amamantar”

“Tenemos derecho a elegir como usar nuestro cuerpo y no podemos (ni debemos) ser forzadas a amamantar, pero eso no significa que la evidencia sobre los riesgos de no amamantar deba ser censurada” 1

Es el deber moral de todos los que nos dedicamos al ámbito de la alimentación infantil el proporcionar la información más completa, real, actualizada y basada en las últimas evidencias y estudios científicos. 

Son las familias las únicas a las que les corresponde tomar la decisión de cómo alimentar a sus hijos pues conocen mejor que nadie sus circunstancias, entorno, posibilidades, disposición, etc.

Sabemos que estas decisiones no siempre las tomamos de una forma completamente independiente y, en muchas ocasiones, nos vienen impuestas por distintas circunstancias.

Pero ello no justifica que nos deban poner una venda en los ojos y aportar información errónea, a veces edulcorada o tergiversada, pues no es justo ni para las familias ni para la sociedad en su conjunto.

La actitud paternalista que suelen adoptar algunos profesionales de la salud con nosotros frente a temas de lactancia no hace otra cosa que perpetuar mitos y mala información. Propagándose esta por todas las áreas de nuestra sociedad.

Por ello debemos recordar que la Organización de las Naciones Unidas establece la lactancia materna como una cuestión de derechos humanos pudiendo evitar la muerte de unos 820.000 niños al año2.

Recomendación oficial

Tanto la Asociación Española de Pediatría, como la Academia Americana pasando por la Organización Mundial de la Salud y Unicef entre muchas otras recomiendan desde hace años la lactancia materna exclusiva (sin otros alimentos ni bebidas) durante los primeros 6 meses de vida, y junto a alimentos sólidos hasta los 2 años en adelante3.

Cuanto más larga sea la duración de la lactancia menos riesgo tendremos de desarrollar cáncer de mama y de ovario.

Sobrada evidencia

Es por ello que vengo a hablar de los riesgos que tiene el no recibir la leche humana. 

Hay sobrada evidencia que demuestra lo que a simple vista parece algo lógico; que los pechos son para amamantar y cuando no se cumple esta función puede acarrear una serie de consecuencias para la salud de la madre.

Expondré también los riesgos que conlleva para el bebé y que le acompañarán a lo largo de su vida adulta, así como los riesgos económicos, de seguridad y ecológicos que supone el prescindir de este preciado recurso.

Riesgos para la madre

Cuanto más larga sea la duración de la lactancia menos riesgo tendremos de desarrollar cáncer de mama y de ovario, obesidad, diabetes tipo 2, infarto de miocardio, síndrome metabólico, osteoporosis y artritis reumatoide entre otros4

La lactancia suprime la ovulación. Además, todo el mecanismo que pone en marcha la producción de leche va a modificar el tejido mamario con potenciales efectos a largo plazo previniendo de una transformación maligna. Estos efectos son protectores frente al cáncer de mama y ovario5.

Riesgos para el bebé

No recibir lactancia materna sino artificial conlleva para el bebé más riesgo de desarrollar infecciones en el tracto gastrointestinal y respiratorio, infecciones de pulmón y oído, obesidad, diabetes tipo 1 y 2, cáncer, fallecer por muerte súbita del lactante, asma, dermatitis atópica, ataque al corazón y tensión arterial alta, diarrea, enterocolitis necrotizante, cólicos y molestias de estómago, maloclusión dental y alteración de la flora bacteriana6

No solo estamos hablando de bebés que nunca han sido alimentados con leche materna sino también del impacto que tiene recibirla de vez en cuando pues sabemos que una sola dosis de fórmula modifica la flora intestinal durante al menos un mes. Esto conlleva un desarreglo y alteración en la mucosa y puede dar lugar a alergias tanto en la niñez como en la adultez7.

Veamos entonces el biberón que nos ofrecen en el hospital en las horas siguientes a dar a luz con otros ojos. Pues mientras “esperamos a que suba la leche” estamos ofreciendo al bebé algo que lo pondrá en riesgo de alterar su microbiota y desarrollar alergias en toda su vida. 

Riesgos para la lactancia

Vemos que ofrecer al bebé leche de fórmula cuando no es necesario lo pone en riesgo a él, pero también pone en peligro la lactancia afectando negativamente a su duración. 

Con el biberón el bebé no está en control de lo que come produciéndose una sobrealimentación.

Así, la producción de leche puede verse afectada pues el bebé se está saltando tomas al pecho de forma que se va a ir produciendo menos leche cada vez.

Otro factor que afecta a la lactancia es el patrón del bebé de succión al pecho. La succión que realiza al extraer la leche de una tetina nada tiene que ver con la forma en la que succiona el pecho. El lugar donde va situado el pezón dentro de la boca es diferente al lugar donde se coloca la tetina haciendo que todos los músculos trabajen de forma distinta.

Esto puede crear una confusión entre la tetina y el pezón mostrando el bebé una preferencia por la tetina pues la leche del biberón tiene un flujo más rápido y le cae sin hacer esfuerzo. Sin embargo, para sacar la leche del pecho tiene que hacer más esfuerzo. Esto que, a simple vista, puede parecer una ventaja no lo es en absoluto si pensamos que con el biberón el bebé no está en control de lo que come produciéndose una sobrealimentación lo que lleva a generar futuros problemas de obesidad. Aparte de no permitirle desarrollar correctamente su musculatura orofacial.

Riesgos económicos

Pasemos a ver ahora como afecta el no dar el pecho a nivel económico.

A nivel laboral se produce un mayor absentismo por padecer más enfermedades los niños no alimentados con leche materna. Esto conlleva un aumento de costes sanitarios; por el número de visitas sanitarias y por el coste para el hospital en latas de fórmula y biberones.

El gasto que suponen estas latas es mucho mayor que el gasto en alimentación variada y equilibrada que hace una madre lactante8.

Riesgos ecológicos

La leche materna es de los pocos alimentos que se entregan al consumidor sin contaminación, envase innecesario, ni desperdicio. Siendo el alimento más amigable con el medio ambiente, produciendo cero gases efecto invernadero, cero huellas hídricas y de carbono. Al contrario de lo que ocurre con la producción y manufactura de la leche artificial.

Así, tal y como fue expuesto en la Semana Mundial de la Lactancia Materna en 2016, “es clave para el desarrollo sostenible”9.

Riesgos de seguridad

Por último y no menos importante repasemos los riesgos de seguridad alimentaria que conlleva la lactancia artificial.

El hecho en sí de preparar biberones conlleva un riesgo para la salud si no se hace correctamente.

La leche en polvo no es estéril por lo que se debe hervir el agua para la preparación.

Por un lado, si no se mezcla el polvo y el agua en las cantidades que se indican en la lata el bebé puede desnutrirse si se rebaja el polvo. Y el caso contrario, echar más cantidad de polvo tampoco es recomendable ni el bebé va a estar mejor alimentado.

Por otro lado, si no se llevan a cabo las medidas de higiene pertinentes (lavado de manos, agua potable, utensilios limpios, etc.) se ofrecerá una leche contaminada teniendo fatales consecuencias para la salud del bebé.

La leche en polvo no es estéril por lo que se debe hervir el agua para la preparación, incluso la embotellada, ya que el sistema inmunitario de estos bebés está menos desarrollado siendo más susceptible a infecciones10.

Se han dado casos de contaminación de las latas de fórmula y la leche en polvo en sí. En numerosas ocasiones estos productos han tenido que ser retirados del mercado por contener trazas de salmonela, melamina, niveles excesivos de cobre, hierro y zinc, así como la bacteria enterobacter sakazakii 11

Conclusión

Como hemos visto son numerosos los riesgos que conlleva el prescindir de la leche materna y necesitamos de una mayor implicación de todos los agentes sociales con el fin de proteger la salud de los bebés y sus familias.

Y, es que la lactancia materna no pertenece solamente a madres y bebés.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Palmer, G. (2015). The politics of breastfeeding. Pinter & Martin.
  2. La lactancia materna debe considerarse como una cuestión de derechos humanos para madres y bebés. (2016) Noticias ONU. Naciones Unidas. Recuperado de: http://news.un.org
  3. World Health Assembly Resolution 54.2, 2001.
  4. Information for breastfeeding families. (s.f) Risk of not breastfeeding. Lactation training. Recuperado de: http://www.lactationtraining.com
    Stuebe, A. (2009) The risk of not breastfeeding for mother and infants. Reviews in  Obstetrics & Ginecology, 2(4), 222-231.
  5. Information for breastfeeding families. (s.f) Risk of not breastfeeding. Lactation training. Recuperado de: http://www.lactationtraining.com
    Stuebe, A. (2009) The risk of not breastfeeding for mother and infants. Reviews in  Obstetrics & Ginecology, 2(4), 222-231.
  6. Information for breastfeeding families. (s.f) Risk of not breastfeeding. Lactation training. Recuperado de: http://www.lactationtraining.com
    Stuebe, A. (2009) The risk of not breastfeeding for mother and infants. Reviews in  Obstetrics & Ginecology, 2(4), 222-231.
  7. Walker, M. (2014) Formula Suplementation of the Breast Infant Assault on the gut microbiome. Clinical Lactation.
  8. Paricio, J.M. (2016). Riesgos de no amamantar: ecológicos, económicos y de salud. Apilam. Recuperado de: http://www.apilam.org
    Linnecar, A. (1989) Breastfeeding ecology with love. World breastfeeding week. Recuperado de: http://www.worldbreastfeedingweek.net
  9. Lactancia materna: clave para el desarrollo sostenible. (s.f). Campaña de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016. Organización Panamericana de la Salud. Recuperado de: http://www.paho.org
  10. AEPap, ”Familia y salud”, Lactancia artificial. Enrique Criado Vega y Manuel Merino Moína, pediatras Centro de Salud El Greco (Getafe). Madrid. Disponible en: http://www.aepap.org
  11. IBFAN, Productos retirados del mercado 2007-2008.
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